Pretemporada: 5 claves para afrontar la «cuesta de septiembre»

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Que la pretemporada es un período fundamental del año baloncestístico lo sabíamos todos. Pues bien, su complejidad se incrementa a medida que se avanza en las categorías llegando a ser un auténtico juego de ingeniería financiera, inteligencia logística y emocional.

Antes de que el tablero esté dispuesto para la partida es necesario sacarles brillo a las piezas, adoptar una postura cómoda para lo que se prevé será una dura batalla. Lo mismo hacen los jugadores de billar con sus tacos o los propios niños con los libros de texto en la primera semana del curso escolar. Sirva la comparación para poner sobre la mesa la relevancia de este período que ahora encaramos.

La pretemporada, mucho más que baloncesto

Hay mil demandas que atender durante una pretemporada y los clubes ven cómo sus recursos económicos y humanos son sometidos al estrés propio de necesidades complejas y cambiantes. Inciertas, como los tiempos que nos han tocado vivir. Los primeros días del curso todo es nuevo para todo el mundo y aún no hay rutinas o protocolos a los que aferrarse. La eficiencia muchas veces es un largo proceso de ensayo-error.

Hay mil demandas que atender durante una pretemporada y los clubes ven cómo sus recursos económicos y humanos son sometidos al estrés propio de necesidades complejas y cambiantes.

Y no es suficiente, aunque ayuda, contar con la experiencia, que permite anticipar situaciones y tener más cintura a la hora de afrontar contratiempos. Menos aún en un año como este en el que se retrasan continuamente los anuncios, las bases de competición o los calendarios, con el daño que todo eso revierte en la necesaria seguridad jurídica.

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El baloncesto es solo una pequeña parte de la pretemporada

Por eso, dadas estas dificultades, creo que es bueno fijar algunas claves para sobrevivir a este período y hacer del mismo un prólogo inmejorable del que será el libro de la temporada.

1. Organigrama claro y comunicación interna.

Especialmente si hay mucha gente nueva en la organización, es muy importante saber a quién llamar en todo momento, definir áreas competenciales y tener la capacidad de delegar puntualmente mostrando cierta empatía con la persona que asumirá finalmente la tarea.

Los nuevos medios han facilitado la comunicación, pero no necesariamente la buena comunicación

Por otra parte, los nuevos medios han facilitado la comunicación, pero no necesariamente la buena comunicación. El vis a vis, con su gestualidad propia, ha sido sustituido por un lenguaje puramente textual, escrito, que necesita de contextualización y matices en ausencia de tono o volumen de voz. Escribir bien un mensaje de texto, lograr el objetivo marcado cuando se inicia el acto de comunicación, es un arte al alcance de muy pocos.

2. Caben los errores, no las fisuras.

Es lógico que durante una pretemporada se perciban ineficiencias o rutinas pendientes de afinación. Es el momento de medir los tiempos, asumir nuevas tareas, adaptarse, nuevamente, a los estilos de comunicación y liderazgo… Sin embargo, lo que no pueden percibir terceras personas, llamémoslas jugadores o jugadoras, son costuras o fragilidades.

3. ¿Comodidad o incomodidad?

Al final del verano muchos jugadores, también muchos técnicos alrededor del mundo, abandonan sus hogares y se embarcan hacia sus destinos laborales, muchas veces en el extranjero. Por esta razón, los clubes hacen grandes esfuerzos para tratar de que estén cómodos y puedan centrarse en dar lo mejor de sí en cada tarea específica.

No cabe duda de que este debe ser el propósito de cualquier club de cara a tratar a sus trabajadores, pero en muchas ocasiones hay que fijar los límites y aceptar determinadas circunstancias. Jugadores y técnicos deben aterrizar en las diferentes realidades y asumir que determinadas cuestiones no serán perfectas.

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4. Bienvenida e identificación con la ciudad y el club.

Las primeras semanas son claves para acelerar el proceso de identificación de los diferentes miembros de la entidad con la organización, su historia, sus valores, su visión y su misión. Un trabajo estrictamente profesional nunca será tan bueno como un trabajo impulsado por el amor al escudo que llevas en el pecho y todo lo que puede llegar a simbolizar. Sé que es difícil, pero si de verdad creemos en lo que somos, este es el mejor momento para transmitirlo.

5. Los mensajes. La comunicación externa.

Como decía Woody Allen, las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas. Con esto me refiero a la importancia de los primeros entrenamientos, de las primeras tomas de contacto entre plantilla y cuerpo técnico.

Mucho más importantes que la reunión inicial, de la que todos, en todos los clubes del mundo, suelen salir bastante convencidos de que el año va a ser bueno, son las primeras sesiones. En ellas deberá vislumbrarse el tipo de ambiente de trabajo, la fluidez de la comunicación entre unos y otros, el deseo que finalmente moverá a la acción y a la resistencia, ganar es tantas veces resistir…

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