Diario de un encierro. Día VII

Buenas noches, primavera

Buenas noches, primavera, recurro otra vez al maestro Sabina. Buenas noches, sí, como le decimos a todas las construcciones ideales del ser humano, más o menos ajustadas con la astronomía o el devenir espontáneo de la naturaleza. Buenas noches, Milán San Remo, París Roubaix, Roland Garros, Giro de Italia, recta final de todas las competiciones de equipo en el continente europeo. Buenas noches y hasta pronto.

Nunca el hombre fue un mayor lobo para el hombre que ahora que ha devenido en arma potencialmente letal

Nunca el hombre fue un mayor, y más peligroso, lobo para el hombre que ahora que ha devenido en arma potencialmente letal. En asesino involuntario, en terrorista no afiliado, en tanto que puede poner en jaque la firmeza de los estados colapsando mediante el contagio masivo, plantas de hospital, UCI´s y, por lo tanto, mecanismos sanadores, asideros de vida, dejando a la vista la enorme fragilidad de este castillo de naipes que creíamos granítico, inquebrantable.

El deporte como espectáculo debe contarse entre las creaciones más sofisticadas de la cultura del ocio que siguió a la gran catástrofe de nuestro tiempo, la II Guerra Mundial. Aunque ensayado en diferentes períodos históricos entre las capas burguesas de la sociedad, también en el período de entreguerras, su consolidación avanza de la mano de la del estado de bienestar, los seguros sociales, los derechos laborales, la sanidad universal o, en el caso de países ultracapitalistas, de la extensión de la riqueza.

Lamentablemente, su crecimiento también fue de la mano de los regímenes populistas y nacionalistas, en mayor o menor escala, pues tal ha sido siempre su poder de propaganda, su función como somnífero u opio del pueblo. Muchos deportistas se convirtieron en héroes nacionales y muchos deportes, por desgracia, en excusas perfectas para dirimir absurdas contiendas por banderas, religiones o, en general, para justificar graves taras de empatía y humanidad de los distintos gobernantes.

Lo que hace insustituible al deporte es el concepto que oculta

Olvidaban que lo que hace bello e insustituible al deporte, al gran acontecimiento deportivo, sea en la modalidad que sea, es el concepto que oculta, la belleza implícita en el virtuosismo técnico, el ingenio, la habilidad y la constancia que lo explican. En la agonía de quien lucha por superar unos límites ya de partida elevados, cuántas veces un saltador de altura no vuelve a batir la marca que hiciera cinco años atrás pero sigue intentándolo. En la observación en vivo del despliegue táctico o estratégico de una escuadra que lleva meses preparándose en sus cuarteles de invierno para esa concreta fecha, primaveral en la mayoría de sus casos, en las que otro batallón, en idénticas circunstancias, con un número similar de efectivos y talentos, se le pone enfrente.

Espero que no lo olviden los que el día de mañana tengan que apoyar el deporte tratando, por qué no, de sacar un beneficio económico, pero respetando estos códigos fundacionales que no apelan únicamente a un estéril romanticismo, sino a la verdadera esencia de una actividad que nos volverá a reunir en los estadios y frente al televisor, a emocionarnos por la vía de la identificación, el reconocimiento o el mero goce estético. A fundirnos en un abrazo colectivo que nos recuerde quiénes somos, de qué gran maquinaria formamos parte.

20 marzo, 2020

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