Los siete magníficos

El cuerpo técnico del equipo campeón

A nuestros futuros Pro Coach no se les escapa que el primer equipo que deben entrenar, si quieren llegar con éxito al puerto de destino, es su propio cuerpo técnico. Entrenar y elegir, en la medida en que la gerencia les permita diseñar la arquitectura del mismo y ocuparse del casting. Entrenar, elegir y liderar, sobre todo liderar, para que bajo su égida no se cuelen comportamientos excesivamente ambiciosos, intrigas palaciegas, conspiraciones de máquina de café, revueltas de cariz sindicalista, solapamientos y fallas de comunicación. Todo un reto, sin duda, que se vuelve más llevadero si se da con los perfiles adecuados, con personas suficientemente competentes y, más importante aún, dotadas del carácter adecuado para trabajar juntos. Este fue el caso de Toronto.

En un contexto complicado. marcado por las carencias y un padre ausente, se hizo responsable del futuro de sus cinco hermanos aplicando una lógica que choca con la más militar de los equipos de baloncesto: «los mayores comen menos».

Patrick Mutombo. Pintor y entrenador de vocación temprana, Patrick niega, al menos una vez por entrevista, cualquier relación familiar con Dikembe (“aunque nadie pueda estar seguro de no ser hijo suyo”). Quien dice vocación dice más bien necesidad, pues en un contexto complicado, marcado por las carencias y un padre ausente, se hizo responsable del futuro de sus cinco hermanas aplicando una lógica que choca con la más militar de los equipos de baloncesto: “los mayores comen menos”. Ex All American en la universidad, Mutombo comenzó su carrera como entrenador en Denver Nuggets –donde coincide por primera vez con Masai Ujiri– como asistente de George Karl antes de aterrizar en el equipo de G-League de los Spurs, en Austin, donde ejerce como Head coach. Su cometido, compartido con Jim Sann, es la defensa, el desarrollo de jugadores y la preparación de partido. Eso, e inspirar a través de los cuadros que pinta siempre que encuentra un hueco, ya sea en la recepción de un hotel o en un aeropuerto.

Jim Sann. Superviviente de un ataque de corazón que le sobrevino durante un entrenamiento de recuperación de los Brooklyn Nets en 2015, este neoyorquino considera que cada nuevo día dedicado al baloncesto –“lo que más ama”– es un auténtico regalo. Su carrera en los banquillos comenzó en New York Knicks, llevando a cabo tareas de vídeo y scouting. Junto a Patrick Mutombo, Jim es el más veterano del elenco: la del anillo ha sido su tercera temporada.

Eric Khoury. No podía faltar el perfil de un “matemático” en un cuerpo técnico (aunque abandonada en 2013, su cuenta de Twitter es una oda al número), como el de los Raptors, que ha acogido con los brazos abiertos la llegada de las nuevas tecnologías y su aplicación inmediata al juego. Su camino sería el de “el hombre de la casa” pues, tras graduarse en la Universidad de Toronto, Eric ha ido escalando silenciosamente peldaños en la organización ofreciendo su talento a cambio de un exiguo rincón bajo los focos. Sin embargo, a estas alturas nadie duda de que la estrategia ofensiva de los Raptors bebe tanto de Nurse como de su hombre en la sombra.

Adrian Griffin. Frente al perfil abiertamente científico de Khoury, Griffin es un hombre de cancha, un jornalero del basket que vivió durante muchos años pegado a las asas de una maleta. Y ojo, su recorrido también promete ser diverso en su paso por los banquillos, pues antes de firmar el pasado verano con los Raptors, ya había prestado servicios en Milwaukee, Chicago y Orlando. No cabe duda de que su principal aval es el de “sabérselas todas”, el de haber estado allí, asumiendo diferentes roles y acumulando historias que contar. Tal y como se comportaba en la cancha, Griffin admite haberse puesto a disposición de Nick Nurse “para lo que hiciera falta: cerrar el rebote o castigar físicamente a su mejor jugador”. También para recordar, a los jugadores y a sus compañeros en el cuerpo técnico, en esas noches negras, que mañana habrá otro partido, que no todo tiene por qué salir bien a la primera.

Sergio Scariolo. Qué decir de nuestro seleccionador nacional, del hombre que culminó, como entrenador jefe, el sueño de toda una generación de jugadores y aficionados al baloncesto en nuestro país con la consecución de tres Eurobasket y dos medallas olímpicas. Tanto valoraban en la franquicia canadiense su presencia, que no tuvieron ninguna duda a la hora de concederle los permisos necesarios para que pudiera cumplir con su compromiso con la selección nacional. Todas las dudas que los medios vertían sobre él tenían que ver con una eventual “sobrecualificación”. Sin embargo, ya por julio, en las fechas en las que se formalizó su adquisición, comprendían que su conocimiento les sería muy útil para realizar ajustes sobre la marcha. A la postre, su presencia fue también decisiva para sacar lo mejor de un par de jugadores españoles que pasaban por allí.

Nate Björkgren. Procedente de los Suns, donde ejerció como scout antes de como entrenador asistente, su llegada a los Raptors se cerró en medio del ruido de los mentideros de la Summer League de Las Vegas. Quizá tuviera algo que ver su experiencia pasada como asistente en Iowa Energy de un tal Nick Nurse. También que tras una progresiva degradación en su puesto en Phoenix, colaborara activamente en tareas de scouting avanzado. Entre los valores que demuestra su carrera: capacidad de sacrificio y ambición ilimitada.

Phil Handy. Si la estadística avanzada o las tareas de scouting son, junto a la experiencia como jugador (que Handy también cumple) o una larga trayectoria en el banquillo, los mejores avales para llegar a integrar el cuerpo técnico de un equipo NBA, otra forma de alcanzar una posición semejante es la especialización en el desarrollo de jugadores. No en vano, Phil Handy llegó a Toronto con la etiqueta de ser uno de los mejores “skill development coaches” tras haber trabajado codo con codo con nombres de la altura de Kobe, Lebron o Irving. Tony Delk, Penny Hardaway o Shawn Marion fueron alguno de sus primeros “clientes”, antes de que se fuera de las manos y aquello terminara siendo un negocio. Los Lakers contactaron con él en 2011 y desde entonces todo fue crecer. Directamente desde Cleveland, Handy ha sido una pieza clave en el desarrollo de jugadores como Pascal Siakam o Fred VanVleet, claves, a la postre, en el triunfo final.

En fin, un cuerpo técnico que destaca por la mezcla de sus orígenes, lo diverso de sus trayectorias, la complementariedad de sus competencias y, no cabe duda, por lo bien que ha sabido funcionar en equipo a lo largo de una temporada que ha coronado a los Raptors como campeones de la NBA, la idoneidad de sus perfiles.

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