Villanova, un ejemplo de dirección deportiva

Cinco claves de dirección deportiva que explican el éxito de los Wildcats

*Fotografía obtenida en la página web oficial de Villanova: http://www.villanova.com/view.gal?id=213405

“V de Victoria”, “Super Nova” o “Viva La Nova”. Con referencias literarias y cinéfilas o ingeniosos juegos de palabras acogieron los diarios estadounidenses el reciente título de la NCAA conquistado por Villanova Wildcats, un campeonato, el segundo en tres años, que los sitúa en la cúspide del baloncesto colegial, una competición en la que por sus normas, trasiego de jugadores e idiosincrasia, es complicado asentarse en la élite, más aún si no cuentas con el magnetismo de programas históricos como Duke, North Caroline, Kansas o Kentucky para atraer a los mejores talentos. Como managers, entrenadores o simples aficionados, resulta interesante indagar en las claves que condujeron a este modesto programa a la consecución de un éxito semejante y que tienen que ver, muchas de ellas, con aspectos relacionados con la dirección deportiva.

1. “Attitude” hasta para caminar es lo que le pide Jay Wright, entrenador y director deportivo de Villanova, a sus jugadores, recalcando el valor de una postura, todo lo que se puede transmitir con un simple gesto. Actitud como resumen de una filosofía que aporta al programa un sello distintivo permitiendo a todos sus miembros poder identificarse con unos valores que van más allá de la percepción de un salario. Desde el jugador con mayor media de puntos anotados hasta el operario encargado de la instalación eléctrica del pabellón, todos deben ejercer su función con la misma actitud ganadora.

2. Un único mensaje. En la mayor parte de las universidades norteamericanas, el head coach del equipo es también el director deportivo, máximo responsable de la captación de jugadores, de la planificación y programación de los contenidos y, en definitiva, de todo lo que tiene que ver con la parcela baloncestística. Si bien los límites de esta dirección unipersonal son los del talento y la capacidad de dicha persona, lo cierto es que de esta manera se evitan contradicciones, polémicas y malentendidos que erosionan habitualmente la autoridad e introducen dudas en un proyecto que, como cualquier otro, necesita respuestas y certezas para consolidarse

3. Un único mensaje… bien asesorado. La composición de un cuerpo técnico de confianza, así como la buena relación y coordinación de todos los demás estamentos que participan en un campus de deporte, hacen que el entrenador (y director deportivo) disponga de una enorme cantidad de datos para avalar y justificar su toma de decisiones. Aunque con Jay Wright como cabeza visible y responsable último de los resultados del equipo, la forma de trabajar en Villanova es más bien la de un gabinete gubernamental o un equipo de rodaje.

4. Una estructura horizontal basada en la división de funciones y no en un principio jerárquico. Villanova, como la mayor parte de las organizaciones exitosas, cuenta con un amplio organigrama que dota de gran autonomía a cada una de sus ramas. Ramas que actúan como entes soberanos en sus ámbitos de conocimiento, sin más controles de los que ejerce en última instancia el director deportivo, no ya como censor, sino como traductor de la información. Todo esto es posible cuando el proceso de selección es tan exhaustivo a la hora de exigir competencia y lealtad que resulta posible garantizar que cada una de las células de que se compone la organización actuará con el máximo rigor y compromiso con una causa que todos ellos, muchas veces antiguos alumnos de la universidad, comparten.

5. Continuidad en el proyecto que se manifiesta en un estilo de juego reconocible que ha sobrevivido a las crisis de resultados que Villanova tuvo que afrontar hace unos años. Un estilo de juego reconocible y atractivo, añadiría, que concede protagonismo a los jugadores, lo que ha llamado la atención de numerosas promesas de instituto. Un estilo de juego, por otra parte, y sin que ello suponga una contradicción con lo anterior, incompatible con el egoísmo de todos aquellos jugadores que pretenden utilizar la universidad como escaparate para mejorar sus opciones en el draft. En definitiva, un modo de hacer distintivo y único que tiene que ver con los contratos de larga duración de sus empleados, pero también con una forma especialmente respetuosa de abordar la tradición y recoger el testigo de los antecesores.

CONVIÉRTETE EN DIRECTOR DEPORTIVO

En conclusión, aunque reconociendo que la cultura y tradición deportiva norteamericana parte de parámetros diferentes de los europeos, Villanova Wildcats es un buen ejemplo de dirección deportiva en baloncesto, una asignatura pendiente en muchas de las estructuras profesionales y amateurs de nuestro país.

Por Juan José Nieto – SportCoach 2018

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