La familia del baloncesto: los primos

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Todas las familias felices se parecen, decía Tolstoi al inicio de Anna Karenina. Esto me hace pensar que la del baloncesto es también una de ellas. Con sus propias miserias, vicios y virtudes, con sus suegros y sus cuñados, pero también con hermanos de leche, casi siameses. Y con los padres y abuelos deportivos. Y, como es lógico, también con sus hijos y nietos. Hijos y nietos que también tuvieron sus padrinos, padrinos sin connotaciones negativas, sin la mediación del amiguismo o la representación, no es eso a lo que me refiero, aunque también.

De la familia del baloncesto, me quedo con los primos

Mis favoritos son los primos, esos que vemos de boda en boda y a quienes nos une, fundamentalmente, un concepto amplio de la familia, la celebración de las raíces compartidas, algunos recuerdos de infancia o adolescencia en el pueblo o la ciudad de origen. Para el orgullo o el deshonor de la familia. De primos está lleno el mundo del baloncesto.

Fueron compañeros de nivel I, II, el CES, el Youth o el Procoach. Acudieron a un mismo campus, donde todo funcionó a la perfección. O compartieron con nosotros los primeros pasos en alguna selección provincial o autonómica. O coincidisteis en alguna charla presencial, o en alguna virtual, durante el confinamiento. Y uno de los dos dio el paso y cogió el teléfono del otro. Y a veces están en la ciudad en la que resulta que juego tu equipo y hacéis todo lo posible por verlos, porque lo que el baloncesto unió…

la familia del baloncesto solía reunirse en los CES
En el CES 2014 se ensanchó mucho la familia del baloncesto para mí

No son amigos, es verdad, no se dan las condiciones para alimentar el día a día de una amistad, eso lleva más tiempo. No son hermanos, entre otras cosas porque las competiciones pueden hacer que seamos rivales. Son primos y están ahí cuando menos te lo esperas y, sobre todo, dispuestos a celebrar el tronco común, en este caso el gusto por el baloncesto, la pasión compartida, con todos sus desvelos. Y así como la alineación del Sporting unía en sonrisas de complicidad a los protagonistas de Volver a empezar, también el conocimiento de jugadores muy concretos o de terminología específica del baloncesto nos envuelve bajo un mismo manto, donde nos sentimos a refugio.

No hay posible fratricidio o traición entre primos

Y entre primos no hay riesgo de fratricidio o cainismo. Además, la ausencia de expectativas anula la posibilidad de la traición. Todo es natural entre los primos, que pueden hablar bien del trabajo del otro sin dudar del propio, que pueden divertirse y bailar en las bodas sin que nadie sugiera ninguna extravagancia.

Hoy estoy en Oviedo, de visita a unos cuantos primos. Y sentado en esta terraza, donde la lluvia amenaza como lo hace el virus sobre nuestros puestos de trabajo o sobre nuestra forma de vida, pienso en la familia del baloncesto y agradezco que sea tan amplia y haga más llevaderas, con su mera presencia en la agenda de teléfono, las noches oscuras del alma.

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